Nuevo rumbo: lo que viene ahora en Babau
Hace unas semanas publicamos un comunicado explicando la situación en la que nos encontrábamos y cómo habíamos llegado hasta allí. Hoy toca explicar la segunda parte: dónde estamos ahora y qué viene a partir de aquí.
Como ya sabéis, ahora mismo volvemos a estar solos Lluís y yo. Preferimos verlo como dos pasos atrás para tomar impulso. Es la forma más honesta de explicar lo que estamos viviendo y cómo hemos decidido afrontarlo.
Hoy queremos contaros qué tenemos entre manos. De hecho, qué llevamos preparando desde hace más de dos años y que, por fin, se ha hecho realidad. Algunas de las muestras las podéis ver detrás de mí en el vídeo.
Nuestros canales de venta
Empecemos por el principio. Babau vende a través de dos canales:
1. La tienda online, donde vendemos directamente a nuestras clientas.
2. Las tiendas multimarca, especializadas en bolsos y viaje, que nos compran producto para revenderlo.
Es en estas tiendas donde aparece la “frontera psicológica” de los 100 €. Por encima de esa cifra, cada vez es más complicado vender. La inflación y el cambio de prioridades de consumo hacen que mucha gente prefiera gastar en experiencias antes que en productos. Y nos parece fantástico, pero nosotros vendemos producto y necesitamos que se venda.
Nuestros bolsos superan los 100 € por muchas razones: somos de las pocas marcas que siguen fabricando aquí, utilizamos materiales de altísima calidad –por dentro y por fuera– y la mano de obra local tiene un coste inevitable. Si además añades el sistema de luz interior, entenderéis que nada ayuda a reducir costes.
Diseñar con límites
Desde que empezamos hace 16 años hemos tenido que diseñar dentro de un marco de costes muy claro para que el precio final no se dispare. Siempre hemos querido hacer bolsos extremadamente funcionales, con muchos bolsillos, compartimentos y cremalleras… pero si diseñáramos exactamente lo que imaginamos, un Babau costaría 300 o 400 €, y no venderíamos ninguno.
La decisión de fabricar fuera
Hace dos años tomamos una decisión: viajar a China para buscar un taller donde pudiéramos fabricar con la máxima calidad posible pero con costes más contenidos.
Fuimos de la mano de uno de nuestros fabricantes de confianza, con quien compartimos estanterías en muchas tiendas. Y encontramos un taller extremadamente profesional: maquinaria de primer nivel, procesos cuidados y un personal con un nivel de formación altísimo.
Aquí trabajamos con lo que podemos. Yo aprendí a coser con una máquina de más de 30 años. Allí, en cambio, se respira inversión, medios y una precisión increíble.
En China puedes encontrar lo que busques: precio o calidad. Nosotros fuimos a buscar calidad, y la encontramos.
Por qué nylon
Nuestra idea inicial era fabricar exactamente lo mismo que hacemos aquí, con los mismos materiales. Pero no fue posible. Probamos prototipos durante dos años, y al final tomamos una decisión estratégica: crear una colección con todas las prestaciones que siempre hemos querido, pero fabricada con un material que nos permitiera bajar del umbral de los 100 €.
La solución fue el nylon reciclado, igual que la mayoría de marcas con las que compartimos estanterías. En nuestro caso, además, hemos utilizado materiales procedentes de botellas de plástico recicladas tanto por dentro como por fuera.
Esto nos permite ofrecer bolsos más ligeros, blandos, totalmente impermeables, resistentes y con una huella de carbono más contenida.
Por fin, la nueva colección
Estamos muy ilusionados. Mucho. Aunque es un mal momento para presentar nada –ya sabéis cómo vamos de tiempos– hacemos lo que podemos. Somos dos, llegamos hasta donde llegamos.
Después de enviarnos prototipos arriba y abajo durante dos años, por fin ha llegado la producción final. Ahora toca fotografiar, editar, preparar y subir todo a la web lo antes posible.
No es ideal presentar una colección justo antes del Black Friday, pero las decisiones más importantes se tomaron en uno de los momentos más duros de nuestra historia, cuando tuvimos que despedir a todo nuestro equipo. Aun así, decidimos seguir adelante.
Hoy, aquella apuesta por fin se ha convertido en realidad.
— Dani y Lluís
BABAU Barcelona