De conectar cables a hacer bolsos con luz
Todo empezó en 2009, en plena crisis económica.
Éramos Dani y Lluís, amigos desde hacía años y técnicos de sonido. Nuestro futuro laboral empezaba a ser incierto y llevábamos tiempo hablando de hacer un cambio, de construir algo en un campo completamente distinto al nuestro. Una de las pocas cosas que teníamos claras era que queríamos crear algo tangible. Un producto que pudiéramos imaginar, diseñar, desarrollar y vender nosotros mismos. Nos atraía la idea de controlar todo el proceso y poder poner nuestra manera de hacer las cosas en cada paso.
Siempre hemos sido muy curiosos con las nuevas tecnologías. Por aquella época pasamos bastante tiempo explorando las posibles aplicaciones de los llamados tejidos inteligentes y viendo qué tecnologías teníamos a nuestro alcance. Y de todo aquello apareció una idea:
¿Y si iluminábamos el interior de un bolso?
Lo primero que hicimos fue buscar si existía algo parecido. No encontramos lo que teníamos en mente y, como precisamente queríamos crear algo propio y diferente, decidimos que ese sería nuestro proyecto. Todavía no sabíamos cómo fabricar un bolso, pero eso vino después.
La idea estaba clara.
Coser, no tanto.
La idea ya la teníamos. El pequeño problema era que ninguno de los dos sabía cómo fabricar un bolso. Y tampoco teníamos todavía el sistema de iluminación que debía ir dentro.
Compramos una máquina de coser sin saber prácticamente ni cómo funcionaba y empezamos a aprender desde cero. Tuvimos que entender cómo se construía un bolso, cómo se hacían los patrones y cómo se comportaban los distintos materiales. Y, al mismo tiempo, teníamos que desarrollar la luz.
Buscamos ayuda en centros tecnológicos, pero los presupuestos para desarrollar el sistema estaban completamente fuera de nuestro alcance. Así que decidimos hacer lo mismo que con el bolso: aprender a hacerlo nosotros mismos.
Dani se metió de lleno en la costura, los patrones y la construcción de los bolsos. Lluís empezó a aprender electrónica y a desarrollar la circuitería del sistema de iluminación.
Fuimos preguntando, visitando proveedores y aprendiendo de cualquiera que pudiera enseñarnos algo. Familiares, amigos, conocidos y profesionales que fuimos encontrando por el camino nos echaron una mano en aquellos primeros pasos.
Poco a poco, pasamos de trabajar con cables y equipos de sonido a cortar tejidos, hacer patrones y desarrollar los circuitos de nuestros primeros bolsos con luz.
Así empezó realmente nuestro aprendizaje como fabricantes.
16 años haciendo bolsos con nuestras propias manos
Durante dieciséis años fabricamos nuestras colecciones en nuestro propio taller. Allí cortamos, cosimos, hicimos patrones, prototipos, pruebas y muchos, muchos bolsos.
Con los años aprendimos a entender los materiales, las costuras y la construcción de un bolso de una manera que solo se aprende trabajando con ellos cada día: probando, equivocándonos, corrigiendo y volviendo a empezar cuando hacía falta.
Pero aquella etapa no la vivimos solos. Por BABAU han pasado equipos fantásticos de personas que trabajaron con nosotros y que forman parte de nuestra historia. Compartimos muchísimas horas, aprendimos unos de otros y juntos hicimos posible que una idea que había empezado entre dos acabara convirtiéndose en todo lo que ha sido BABAU durante estos años.
Miramos aquella etapa con muchísimo orgullo. Por los bolsos que hicimos, por todo lo que aprendimos y, sobre todo, por la gente con la que tuvimos la suerte de hacerlo.
Hubo un momento en que tuvimos que elegir: cambiar o cerrar
Durante años intentamos mantener nuestra forma de producir a pesar de que cada vez era más difícil hacerlo sostenible. Al mismo tiempo, llevábamos tiempo viendo cómo las ventas bajaban, especialmente en las tiendas. Eso nos hizo empezar a buscar otras maneras de hacer las cosas y a plantearnos cómo tenía que evolucionar BABAU.
Cuando en julio de 2025 llegó uno de los momentos más difíciles de nuestra historia, la continuidad de BABAU estuvo realmente en riesgo. Tuvimos que tomar algunas de las decisiones más duras que hemos tomado nunca. Una de ellas fue despedir a las tres personas que trabajaban entonces con nosotros, tres personas fantásticas, muy importantes para BABAU y para nosotros, que estuvieron a nuestro lado durante muchos años y hasta el final de aquella etapa. Solo podemos hablar de ellas con cariño y agradecimiento. El mejor equipo del mundo.
Pero había otra decisión enorme sobre la mesa. En aquel momento llevábamos ya más de un año trabajando en una nueva forma de producir, el proyecto estaba muy avanzado y tuvimos que decidir si seguíamos adelante o si lo frenábamos justo cuando nuestra situación económica era más delicada.
También entendimos que reducir la estructura no solucionaba por sí solo el problema. Si queríamos que BABAU continuara, teníamos que cambiar nuestra manera de trabajar.
Producir aquí era cada vez más difícil
Durante años fuimos viendo cómo se reducía la red de talleres, profesionales y proveedores con la que trabajábamos. Algunos cerraban, otros se jubilaban sin que nadie continuara su oficio y encontrar determinados profesionales, materiales y procesos era cada vez más complicado.
Al mismo tiempo, los costes de producción seguían aumentando mientras nosotros intentábamos mantener nuestros bolsos a precios razonables. Cada vez quedaba menos margen para sostener la estructura que teníamos.
Muchos proveedores para un solo bolso
Fabricar un bolso podía implicar trabajar con siete u ocho proveedores distintos: tejidos, forros, cremalleras, espumas, piezas metálicas, componentes de la luz… cada uno con sus cantidades mínimas, sus plazos y sus posibilidades de hacer cambios.
Podíamos tener prácticamente todo preparado y no poder terminar una producción porque faltaba un único componente, y ese componente podía retrasar el bolso, la colección y su lanzamiento. Coordinar todo aquello y resolver las incidencias ocupaba una parte enorme de nuestro día a día. Cada vez dedicábamos más tiempo a conseguir fabricar y menos a diseñar lo siguiente.
Llegamos al límite de nuestras máquinas
Durante dieciséis años sacamos todo el partido posible a la maquinaria de nuestro taller. Algunas de nuestras máquinas tienen casi cuarenta años y, aunque siguen haciendo bien su trabajo, llegó un punto a partir del cual ya no podíamos exigirles más. Determinados acabados requerían muchísima habilidad y tiempo para conseguir la precisión que buscábamos y, aun poniendo toda nuestra experiencia y cuidado en cada pieza, había momentos en los que el límite ya no lo poníamos nosotros, sino la máquina.
Dar el siguiente paso fabricando aquí significaba renovar buena parte de nuestra maquinaria y hacer una inversión importante, pero las máquinas eran solo una parte: también necesitábamos profesionales con el oficio y la experiencia necesarios para sacarles todo el partido, y esos perfiles especializados eran cada vez más difíciles de encontrar. Teníamos la experiencia para saber cómo queríamos hacer las cosas. Lo que empezaba a faltarnos eran los medios para llevarlas más lejos.
AIR Y LUX, HOY
Nuestras colecciones actuales Air y Lux se fabrican en China y están hechas con materiales 100 % reciclados: poliéster en Air y PU en Lux.
Esta forma de trabajar nos permite desarrollar construcciones, interiores y acabados que con los medios de nuestro taller eran mucho más difíciles de llevar a cabo.
CINTURÓN, AQUÍ
Nuestros bolsos de cinturón de seguridad continúan fabricándose localmente.
El cinturón que utilizamos para estos modelos lo recuperamos aquí y queremos mantener cerca también su transformación en bolso.
No todas nuestras colecciones necesitan producirse de la misma manera.
No una linterna dentro del bolso.
Un bolso pensado para iluminarse.
La luz fue el punto de partida de BABAU. Desde entonces hemos ido evolucionando el sistema y, en las nuevas colecciones Air y Lux, hemos dado un paso más.
Ahora incorporamos dos LED que iluminan más y mejor que nuestro sistema anterior, con una luz blanca y más clara. Pero no se trata solo de poner más luz: también hemos diseñado el interior para aprovecharla mejor, con un forro gris claro elegido expresamente para reflejarla y ayudar a repartirla por todo el interior del bolso.
Los LED y el forro trabajan juntos para que puedas ver mejor lo que llevas dentro y encontrar antes lo que buscas. Porque las llaves ya estaban ahí. Lo que faltaba era verlas.
Más tiempo para pensar en lo que viene.
Después de todo este camino, en el día a día volvemos a ser Dani y Lluís, como cuando empezamos. Pero no volvemos al punto de partida: nos llevamos todo lo aprendido por el camino.
La nueva forma de trabajar nos permite dedicar más tiempo a lo que queremos que ocupe nuestro día a día: diseñar nuevos productos, probar ideas, cuidar la marca y estar más cerca de nuestras clientas.
Seguimos teniendo muchas cosas por hacer y unas cuantas ideas en la cabeza. BABAU cambia porque queremos que siga creciendo sin dejar de ser BABAU.